La Lucha de Zafiro

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Soy una mujer en plenitud madre de 3 hijas adultas, 2 nietecitas y un nietecito; tranquila, gozando de todo lo que la vida me da, que todavía es mucho.....

martes, 9 de enero de 2018

""" A Gloria """






  • No intentes convencerme de torpeza
  • con los delirios de tu mente loca:
  • mi razón es a la  par luz y firmeza,...
  • firmeza y luz como el cristal de roca.

  • Semejante al nocturno peregrino,
    mi esperanza inmortal no mira el suelo;
    no viendo más que sombra en el camino,
    sólo contempla el esplendor del cielo.

  • Vanas son las imágenes que entraña
    tu espíritu infantil, santuario oscuro.
    Tu numen, como el oro en la montaña,
    es virginal y, por lo mismo, impuro.

  • A través de este vórtice que crispa,
    y ávido de brillar, vuelo o me arrastro,
    oruga enamorada de una chispa
    o águila seducida por un astro.

  • Inútil es que con tenaz murmullo
    exageres el lance en que me enredo:
    yo soy altivo, y el que alienta orgullo
    lleva un broquel impenetrable al miedo.

  • Fiando en el instinto que me empuja,
    desprecio los peligros que señalas.
    "El ave canta aunque la rama cruja:
    como que sabe lo que son sus alas."

  • Erguido bajo el golpe en la porfía,
    me siento superior a la victoria.
    Tengo fe en mí; la adversidad podría,
    quitarme el triunfo, pero no la gloria.

  • ¡Deja que me persigan los abyectos!
    ¡Quiero atraer la envidia aunque me abrume!
    La flor en que se posan los insectos
    es rica de matiz y de perfume.

  • El mal es el teatro en cuyo foro
    la virtud, esa trágica, descuella;
    es la sibila de palabra de oro,
    la sombra que hace resaltar la estrella.

  • ¡Alumbrar es arder! ¡Estro encendido
    será el fuego voraz que me consuma!
    La perla brota del molusco herido
    y Venus nace de la amarga espuma.

  • Los claros timbres de que estoy ufano
    han de salir de la calumnia ilesos.
    Hay plumajes que cruzan el pantano
    y no se manchan... ¡Mi plumaje es de esos!

  • ¡Fuerza es que sufra mi pasión! La palma
    crece en la orilla que el oleaje azota.
    El mérito es el náufrago del alma:
    ¡vivo, se hunde; pero muerto, flota!

  • ¡Depón el ceño y que tu voz me arrulle!
    ¡Consuela el corazón del que te ama!
    ¡Dios dijo al agua del torrente: bulle!;
    ¡y al río de la margen: embalsama!

  • Confórmate, mujer! Hemos venido
    a este valle de lágrimas que abate,
    tú, como la paloma, para el nido,
    y yo, como el león, para el combate.



  • Salvador Díaz Mirón.